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Esenciales para caminar en el Valle Sagrado de los Incas

Para explorar el Valle Sagrado en profundidad, Nicolás Melo, instructor de guías explora, nos revela sus objetos indispensables para superar los desafíos de la altura y descubrir los misterios de este lugar mágico.

1. La Botella

Hace tiempo vengo observando que llenar la propia botella de agua antes de salir de excursión es un ritual de inicio. Cuando se oye el ruido del agua cayendo, ya sea desde los dispensadores en el lobby o escurriendo por la piedra, ese es el ruido del agua llegando a la gente. Es el símbolo de que en una salida a la montaña hay ciertas cosas que son responsabilidad personal. Y en este lugar, a esta altura, mantenerse hidratado resulta fundamental: es un acto de cariño con el cuerpo que está sometido a la presión de adaptarse a la altura, una condición para la cual la mayoría de nosotros, que venimos de ciudades a nivel del mar, no estamos preparados.

2. Los Bastones

Muchos piensan que son solo para viejos, pero esto es solo un prejuicio. Los bastones aumentan los puntos de apoyo, liberan un 25% de peso de las rodillas durante el descenso, ayudan al equilibrio, te hacen quemar más calorías y evitan que las manos se hinchen al caminar largas distancias. Pero una de las cosas que más me gusta de usar bastones es que me permite poner más atención el paisaje y menos atención en el sendero. Observar mientras se camina es un lujo, especialmente cuando el terreno es irregular o escarpado, y hacerlo vale mucho la pena cuando lo que puedes ir observando son las montañas del Valle Sagrado de los incas.

Algo que me pasa con frecuencia es tener que prestar mis bastones. Llegado el minuto difícil de la caminata, ya sea la bajada escarpada, el cruce del riachuelo o el momento de cansancio o apunamiento, puedo detectar con precisión cómo los ojos de esa persona que no llevó bastones se dirigen magnéticamente hacia los míos. Siempre que me los piden, los presto, pero no sin antes predicar unos minutos sobre las bondades de los bastones.

3. Energy Balls

Aquel instante de la caminata en el que el guía abre el bolsito con las energy balls me llevó a recordar mi infancia, cuando un adulto repartía dulces y a nosotros nos parecía un tesoro. Y es que caminar da mucha hambre, y si se quiere mantener el ritmo, comer algo que nos dé energía inmediatamente es de vital importancia. No conozco la receta, pero sí estoy seguro que esas bolitas están preparadas con mucha atención, porque llenan de energía, y lo hacen en forma saludable. Por eso son perfectas para una caminata en la altura, donde no se puede comer cualquier cosa y hay que evitar las grasas o los sabores muy fuertes. Sea cual sea la fórmula, sigo fantaseando con raptar a un guía solo para quitarle ese botín preciado que siempre lleva en su mochila.

…son perfectas para una caminata en la altura, donde no se puede comer cualquier cosa y hay que evitar las grasas o los sabores muy fuertes…

 

4. Las Infusiones

El día en el que hice el sendero de Incañan estaba nublado, con viento y algo de lluvia. La subida fue un espectáculo: las nubes entre los picachos, el pasto mojado, el agua corriendo. El sendero se empinaba cada vez más, y cuando llegamos al portezuelo el viento era fuerte y frío así que hicimos una parada de abrigo. Comenzaba a nevar por lo que nuestra visión se tornó momentáneamente algo difusa . Pero nada de eso impidió que Erick sacara sus hojas de coca para hacer un pago, un acto de agradecimiento a la Pachamama, de gratitud por estar en ese lugar. Es la reciprocidad: yo estoy ahí porque la Tierra lo permite y debo dar gracias para continuar en equilibrio. Dar para recibir. Nunca voy a olvidar ese momento, y tampoco voy a olvidar el termo que contenía esa infusión caliente con agua de coca de altar que tomamos para entibiar el cuerpo y así seguir nuestro camino.

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